Programa Empresas

Previo a la primera experiencia de bancos de alimentos en el país (2010), los productores y distribuidores del país debían quemar los alimentos frente a un inspector del SII. Esto con la finalidad de poder rebajarlos como gasto en su contabilidad. Por otra parte, la ley dificultaba la donación como alternativa, gravándola con el IVA. Desde el 2010, una circular del SII regula y autoriza a las empresas donantes y receptoras, haciendo posible la donación con beneficios tributarios tales como la rebaja del IVA correspondiente. El pasado 2020 la cámara despacha un proyecto de ley prohibición de «destruir o desechar alimentos aptos para el consumo humano, perecibles o no perecibles, que han perdido valor comercial”. Iniciativa que espera ser Aprobada por la Cámara Revisora del senado.

Con el cambio en la jurisprudencia chilena, se hace viable el rescate de estos alimentos y su posterior distribución a instituciones solidarias que entregan raciones alimenticias en forma gratuita a un sector vulnerable de la población. Por un lado, las empresas productoras y distribuidoras tienen la necesidad de deshacerse de un volumen de alimentos y por otro lado, las instituciones utilizan alimentos como principal insumo en su operación, constituyendo en algunos casos el 90% de sus gastos.

En Chile se producen aproximadamente diez millones de toneladas de alimento al año de los cuales se estima que el 1% cae en la categoría de consumible pero no comercializable. Esto equivale a doscientos cincuenta millones de raciones de alimentos que pueden alimentar a 342.000 mil personas en un año.

Existe por lo tanto, una evidente necesidad que satisfacer mediante el rescate de alimentos. Si bien es probable que tan sólo un punto de vista ético justifique la oportunidad, existen razones prácticas que sustentan los beneficios para ambas partes involucradas en la intermediación de alimentos.

Para los productores y distribuidores de alimentos:

  • Beneficios tributarios,
  • Reducción de costos de inventario mediante la generación de espacios libres en bodega,
  • Reducción de costos de reverse logistics,
  • Ahorro de tiempo y dinero, al destinar donaciones de manera centralizada,
  • Inversión en imagen y reputación corporativa,
  • Alternativa para el fortaleciendo su responsabilidad social corporativa,
  • Fortalecimiento de la moral y sentido de pertenencia de los empleados.

Para las entidades receptoras de alimentos:

  • Ahorro de costos en un ítem que constituye un alto porcentaje del gasto operacional,
  • Suministro de calidad asegurado y centralizado,
  • Obtención de asesorías y capacitaciones complementarias de manera gratuita.

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